El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sostuvo que prohibir las apuestas deportivas en línea no terminará con el fútbol en el país, en respuesta a una carta abierta suscripta por varios de los principales clubes brasileños que advirtieron sobre las posibles consecuencias negativas de una eventual prohibición del mercado regulado.

Durante un mitin en la ciudad de Guarulhos, Lula recordó que equipos como São Paulo, Santos, Grêmio, Flamengo, Internacional y Corinthians lograron títulos mundiales sin la existencia de apuestas deportivas. “São Paulo fue campeón del mundo tres veces y no tenía apuestas. Santos, dos veces campeón y tampoco tenía apuestas. Mi Corinthians fue dos veces campeón del mundo y no tenía apuestas”, enumeró.
El mandatario expresó su firme oposición a la postura de clubes “encabezados por Flamengo y Corinthians”, quienes señalaron que la prohibición de las plataformas de apuestas en línea podría significar la desaparición del fútbol brasileño. “La idea de que acabar con las apuestas acabará con el fútbol es un disparate. Vamos a acabar con las apuestas, con el lavado de dinero, con la corrupción y con el robo”, afirmó Lula.
Además, advirtió sobre los riesgos vinculados a la ludopatía. “El juego en línea no es un juego de apuestas, es un vicio, una enfermedad llamada ludopatía. La gente juega de forma compulsiva pensando que va a ganar y solo pierde. Las personas endeudadas comienzan a mentir, no le cuentan a sus padres. Es inaceptable ver a niñas y niños endeudándose con dinero que no tienen, con la esperanza de enriquecerse y mejorar sus vidas”, lamentó el presidente.
Lula detalló que la industria de las apuestas generó 62 mil millones de reales en 2025, y reconoció que su prohibición implicaría una pérdida de ingresos fiscales, aunque afirmó que esto no lo preocupa. “Podemos perder ingresos fiscales, pero lo que no puedo permitirme es que la vida de los pobres se pierda jugando. Los dueños de las casas de apuestas no querrán que las cierre, pero yo no soy dueño de una casa de apuestas, soy el presidente de la república y voy a cerrarlas”, aseguró, aunque aclaró que la decisión final dependerá del Congreso.
El pronunciamiento de Lula se produjo un día después de que un conjunto de clubes, junto a entidades del fútbol y la principal asociación de emisoras de radio y televisión de Brasil, publicaran un manifiesto en defensa del mercado regulado de apuestas y de la publicidad de empresas autorizadas por el Ministerio de Hacienda.
En la misiva, los clubes reconocieron los desafíos sociales que plantea la expansión de las apuestas, especialmente entre los sectores más vulnerables, y reivindicaron la necesidad de que el Estado, las empresas y los actores involucrados refuercen la regulación, la fiscalización, la educación y las medidas de prevención.
Uno de los principales argumentos expuestos fue el peso económico adquirido por las apuestas autorizadas, que, según el manifiesto, se han convertido en “una de las principales fuentes de ingresos del deporte”. Estos recursos alcanzan no solo a los grandes clubes, sino también a equipos de menor tamaño, de divisiones de ascenso y competiciones con menor exposición comercial.
Los firmantes afirmaron que esos ingresos permiten sostener estructuras administrativas, centros de entrenamiento, proyectos sociales y áreas como el fútbol femenino y la formación de jóvenes talentos, que serían especialmente afectados ante una caída abrupta de los ingresos.
Finalmente, advirtieron que una prohibición del mercado regulado no eliminaría las apuestas, sino que podría motivar el traslado de los usuarios hacia plataformas clandestinas, que no pagan impuestos ni están sujetas a mecanismos de protección, fiscalización y prevención. “Si se acaba el mercado regulado, las apuestas no acaban. El fútbol es el que acaba”, concluyó el manifiesto.
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